Esta página reúne trabajos reales, decisiones de diseño documentadas y colaboraciones concretas con editoriales, marcas de gastronomía y proyectos culturales. Cada caso muestra el proceso detrás de la pieza final: investigación, paleta, tipografía y aplicación en soporte impreso o digital, sin promesas vacías ni cifras infladas.
No trabajo con fórmulas repetidas ni tendencias pasajeras. Cada encargo arranca con una etapa de investigación: contexto de la marca, público real, materiales de impresión, soportes digitales. De ahí salen decisiones concretas de retícula, tipografía y paleta que después se prueban en maquetas físicas antes de la entrega. Ese proceso es lo que hace que una identidad siga funcionando a los dos años, no solo en la presentación inicial.
Todo empieza con una conversación sobre la marca, su público y el contexto donde se mueve. Después de esa primera charla preparo un brief de trabajo, un cronograma tentativo y un presupuesto cerrado. Recién cuando acordamos esos puntos, comienzo con la investigación conceptual y el relevamiento de referencias.
Reviso el sector de la marca, sus competidores directos y las tendencias visuales que aplican al rubro. También estudio la historia del proyecto, los materiales existentes y las restricciones de producción. Con esa base armo un documento de exploración que define el territorio visual donde vamos a trabajar.
Para identidad visual presento dos caminos conceptuales distintos, nunca variaciones menores de una misma idea. Cada propuesta incluye su fundamentación, paleta cromática, tipografías y una primera aplicación sobre un soporte real. Así la decisión se toma con información concreta y no sobre bocetos abstractos.
El contrato incluye dos rondas de ajustes por etapa de diseño. Las correcciones se reciben por escrito, se responden una por una y quedan registradas en un documento compartido. Si aparece un pedido nuevo que no estaba en el alcance original, lo cotizo por separado antes de empezar a trabajar.
Sí, tengo una red de imprentas y talleres de packaging con los que ya colaboré en otros proyectos. Si el cliente no tiene un proveedor habitual, recomiendo según el tipo de pieza y el volumen. También me encargo de preparar los archivos en el formato correcto y de supervisar una prueba de color antes de la tirada final.
Una identidad visual integral suele llevar entre seis y ocho semanas desde el brief hasta la entrega final. Un proyecto de packaging puede extenderse un poco más por las pruebas de material y producción. Los plazos se definen en el cronograma inicial y se actualizan si aparecen demoras en las aprobaciones o en los proveedores.
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